4. Dios 2.0

En el capítulo anterior mencioné la necesidad de actualizar la idea obsoleta que tenemos de Dios, más propia del mundo antiguo que del tiempo presente, e indiqué mi acercamiento al modelo hindú.

Creo que la religión nacida en la India, conocida como hinduismo, o más apropiadamente como Sanatana Dharma (el Camino Eterno), expresa y articula de manera extraordinaria la relación entre el hombre y el Ser Supremo, además de sostener una visión de Dios altamente evolucionada. Usando el versionado de software como una analogía, se podría decir que mientras el concepto de Dios en la mayoría de las religiones es 1.0, en el hinduismo es 2.0. (De todos modos, justo es decir que tengo el convencimiento de que todas las religiones son caminos diferentes que conducen a la misma meta).

En este capítulo voy a hacer algunas anotaciones breves sobre las etapas que creo han señalado diferentes concepciones de Dios. Simplificando en exceso, estas etapas podrían ser simples estadios cronológicos de la evolución del pensamiento humano, pero quizás también podrían ser comportamientos sincrónicos dentro de una religión, e incluso dentro del universo del creyente individual.

  1. Dios 0.1: Primitivismo, adoración a través de sacrificios y rituales. En esta etapa predomina la acción. Dios es un ser caprichoso, con características en muchos casos animales. La comunicación se produce de abajo a arriba; hay una jerarquía indiscutible: Dios es claramente superior y el hombre es un ser inferior. Dios y el hombre están separados por un abismo. El hombre tiene que suplicar a Dios si desea recibir sus favores o dones; tiene que contentarle, y, en muchas ocasiones, tiene que aplacar su ira. En esta fase la intuición se abre a lo numinoso. La ignorancia de la naturaleza y sus fenómenos extraños y (a veces) violentos provoca la búsqueda de seguridad y puntos de referencias. No entiendo qué me rodea y busco algo a lo que asirme. Doy mis primeros pasos en la indagación de explicaciones de lo desconocido. La irracionalidad convive con una mente (primitiva, pero) abierta a conocer para asegurar la supervivencia (aquí y en el más allá).
  2. Dios 1.0: Adoración de Dios, y comunicación con él, a través de la palabra. La oración es esencialmente vocal. Se da el predominio del lenguaje. Dios es un ser humano (un ser concebido a imagen y semejanza del hombre). La comunicación se produce entre iguales: aunque Dios es superior al hombre, este tiene la capacidad de comunicarse con él como hijo legítimo. En cierto nivel, por tanto, es una relación de tú a tú: tú eres mi padre y yo soy tu hijo; somos iguales, porque yo (el hombre) te he concebido a ti (Dios) a mi imagen y semejanza. Te he creado igual a mí: con mis grandezas y mis miserias. Te he dotado de compasión y crueldad. A veces eres amoroso y próximo y a veces eres detestable y vengativo. En esta etapa se consolidan las intuiciones previamente adquiridas. Se fija el dogma. Se escriben los códigos sagrados. Se componen y redactan los Libros. La palabra escrita llegará a ser más importante que la apertura a lo numinoso. Nuestros códigos son absolutos. Tus vislumbres de la verdad quedarán supeditados a ellos. Y si no se ajustan a sus contenidos al pie de la letra, serás castigado. La intuición, la visión desnuda, retroceden y, en su lugar, avanzan el estudio intelectual y el aprendizaje racional. Se escribe la teología y se reflexiona a partir de sus contenidos.
  3. Dios 2.0: Se trasciende la palabra. Entramos en el reino del silencio. Acceso a Dios a través de estados meditativos. La palabra y la mente (el lenguaje conceptual) se superan. Comunicación no ya entre iguales, sino de uno consigo mismo: identificación, unidad. Dios es el océano y yo soy la ola. No soy un ser creado a imagen y semejanza de Dios. Si así fuera, tendría su misma naturaleza, pero sería diferente a él: creador y criatura; dos seres distintos. Por el contrario, somos idénticos en naturaleza, como lo son la ola y el océano. En este período se superan los dogmas y los códigos sagrados. La intuición se desarrolla y expande. El vislumbre de lo numinoso se despliega y abarca toda la vida. Yo soy Tú.
  4. Dios 3.0: ??? (Lo absolutamente desconocido, lo inabarcable ahora, lo que puede llegar a ser; sin palabras).

Hay una inmensidad sin límites, un vasto mundo ahí fuera (o aquí dentro; el lenguaje es insuficiente), tan extenso como el infinito, pero no soy capaz de verlo. Apenas vislumbro una chispa infinitesimal de esa luz ilimitada. Soy como la hormiga de la metáfora (v. cap. 3), a la que intentamos hacer entender qué es internet.

Dios es un Océano infinito, un sistema de complejidad infinita; pero sin duda es también una presencia amorosa. Necesito y deseo expandir mi conciencia para llegar a abarcar lo que ahora es inabarcable. Es un camino de cien mil millones de kilómetros, pero apenas he recorrido un centímetro.